Acto 1 – Escena 1

Boceto para piano y voz. Canta Marta del Barrio.

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D. Cima:

Vino este chico, pobrecillo.
La cara tan chupada
del que no tiene donde caerse muerto.

Esos ojos que primero no miran
pero luego lo hacen con
tanta desenvoltura como descaro.

Esos chicos son todos parecidos.
Suelen ser huérfanos o huidos.
Este chico nació para perderse
si Dios no lo remedia.

Un chico triste.

Se llama Merto.
Pocos estudios.
Sin experiencia ninguna
y busca trabajo.

Me recuerda aquella carne de cañón
cuyas tripas se desparramaron
en la contienda.

Aquel reino de Satán
que gobierna en la tierra.
¡Ay! Mi Oridio,

como te amedrentabas
ante el fuego enemigo
que nunca supiste de donde venía.

¡Ay! Mi Oridio,
pobre Oridio.
Te llegó la muerte para mi alegría.
¡Cómo me  reía!
¡Ja, ja, ja!

Voy a hacer cuatro cábalas sobre el chico
a ver en lo que me equivoco.

Este chico es más listo que los otros,
menos reconcentrado. (aunque no lo parece)
La guerra le ha dejado una honda huella.

En sus ojos el primer ser degollado,
una ciudad en ruinas,
un brillo tan ingenuo de grietas turbias.

Esos chicos son todos parecidos.
Suelen ser huérfanos o huidos.
Este chico nació para perderse
si Dios no lo remedia.

Un brillo solitario.

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