Acto 1 – Escena 2


D. Cima:

No hay Dios, Oridio, no hay Dios.
Tantas veces te lo llevo dicho.
No hay Dios.

Quizás el Dios que castiga.
Del misericordioso no hay ni rastro.
No hay dios.

Tu cuerpo es tu maldición.
Un cuerpo raro, un cuerpo escorado.
Arrojado a un festín
de gusanos.

Coro:

Una máquina que viene.
La cuarenta y ocho.
La más lenta, la más bonita.
¡El Diablo!

D. Cima:

No hay Dios, Oridio, no hay Dios.
Cierro los ojos y está maullando el gato.
No hay Dios.

El grito es un escozor.
Como si te picara, algo incómodo.
No hay Dios.

Tu cuerpo es tu maldición.
Un cuerpo raro, un cuerpo escorado. (Un cuerpo escorado y deforme)
Arrojado a un festín
de gusanos.

Coro:

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