Acto 1 – Escena 4

 

 

Dª. Cima:

Vino la mosquita muerta.
Vino como tantas veces.
Como un perro callejero,
Una gata asilvestrada.
Era sucia.
Con el rabo entre las patas.

Ya no se repite el llanto,
ni puede engañar a nadie
al abofetearla.

Ya no levanta los ojos,
y ya no alza la cabeza
al abofetearla.
Con el rabo entre las patas

Cuando todavía joven
lloraba desconsolada.
Eran lágrimas de gata
que, taimada y sediciosa,
era falsa.
Con el rabo entre las patas.

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