Aguas Negras

Mi último poema para piano

Partitura

Aguas Negras. Jaime D. Álvarez

Suave es el petróleo en que ahora navego
comparado con lo que fue
el final del paraíso,
aquel iracundo río,
espantosa turba de niños hechizados
y malheridos.

No te conozco, no, pozo,
en este momento,
de mi gozoso ahogarme.
Sólo sé de tu negación
del blanco y del azul suave,
aunque el río de cuando viví el edén
me es todavía más cabalístico.
Esta edad, vana, repulsiva y hermosa
es la única que habito.

Nuestro único rey y reina y reino,
tan nuestro, tan nuestro…
aleluya de un yo
ufano y en proceso de desapego
en el océano, tan espeso.
Territorio de extinción
que nuestro gélidas brazadas desafiarán.

Eres nada menos que aquella ciudad
de tumulto opaco y lechoso, luces
en rayos que me cercan
como a quien ya no sobresalta
la quietud absoluta de su nado,
el nado que ahora es nuestro.

Te siento, sí, te siento, lago abyecto,
eres zaino y serás siempre obsceno,
pero te quiero como al pez petroleado
de nuestra imperfecta utopía.

A %d blogueros les gusta esto: