Acto 1 – Preludio

Coro:

El día en que el demonio nos sedujo.
El día de la buena nueva.
El Armaguedón, la auténtica anunciación.
Nació
el hijo bastardo.
(Risas)

Una virgen y un brujo,
juntos, que gran orgía aquella.
Transforma la virtud
en genuina malignidad.
Nació
el hijo bastardo.
Nació,
Nació el Diablo.
(Risas)

Corifeo 1:

Soy el que soy
como diría el otro.
Soy el que soy,
el otro de mi mismo.
Soy esa fuerza
que lucha por el orden
e impone el caos.

Coro: (estribillo)

Somos ángeles caídos
en la niebla
con grumos del amanecer.
Aspiramos a conquistar
al mediodía el tren
aunque la noche de la guerra
en la ciudad de sombra sea
nuestro actual hogar.

Corifeo 2:

Soy el que soy,
figura del desorden.
Soy Satanás,
virus de la venganza.
Máscara fiel
del fulgor de la desdicha.
Un santo sucio.

Coro: (estribillo)

Somos ángeles caídos
en la niebla
con grumos del amanecer.
Aspiramos a conquistar
al mediodía el tren
aunque la noche de la guerra
en la ciudad de sombra sea
nuestro actual hogar.

Somos ángeles caídos
en la niebla
con grumos del amanecer.
Aspiramos a conquistar
al mediodía el tren.
¡Hermano mío! En esta tierra
llena de odio y de miseria.
¡Anaiquilado serás!

Coro: (Recitado)

El tren del mediodía.
Una vieja ahogada
en la maledicencia del anís.
Dos jóvenes no perversos
si no adecuadamente pervertidos.
¡Ja, ja! ¡¡No más risas!!
salvo las que estallan
al contemplar
la desdicha ajena
de un cielo invertido.

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