Nocturno

Partitura

Tras los pasos de Fisrst We Take Manhatan, del Maestro Leonard Cohen.

¿El oscurece o la locura?
Fui condenado por revolucionar mi mundo,
desde dentro y desde fuera,
desde las columnas armadas
de los cuatro puntos cardinales,
y desde la quinta columna
que aniquila abyecta e invisible
el interior de la ciudad sitiada.

Me guiaban la ira de los hombres
y la belleza de sus armas; me guiaban
el hombre vestido de negro
y aquel simio al que ahorcó
la serpiente en la hora del lobo; me guiaban
los sueños societarios
y el Estado Político que los arrumbó.

Pero, sin embargo, no era ya la noche
de los proletarios, ni el aroma
de la putrefacción distópica,
ni eras tú, todavía en la bella inteligencia,
ni yo, que siempre rehuí la ambición egoísta e idiota
por saber quién soy.

Era una necesidad que clamaba
el último rayo de sol.
Lo organicé todo: conspiré, ofendí, humillé…
…con tal violencia que perdí el hilo. Entonces,
me detuvieron y confinaron.

Cuando todo lo que era sólido
bramaba en olas desfiguradas
de un mar travestido y transfigurado,
desperté libre en un primer rayo de sombra
que proyectaba otra noche
(no me preguntéis cuál).

Cariño, ahora no podrás detenerme
como en la certidumbre de mi perdición,
pues me temes como winer.
Podrías hacerlo, aprender en seguida
el modo de arrumbarme,
tienes todas las herramientas…
…pero te falta el motivo y la disciplina.

Vamos allá, siguiendo las palabras del Maestro,
el vuelo del niño, la suciedad del demente…
… aquellos valores eternos.
Maestro, antes de nada, arrasaremos Manhattan;
después, entraremos a saco en Berlín.

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